Elefante , Chile

Weiwei

 

Weiwei ganó el segundo premio de novela del Fondo Nacional de las Artes 2015 con jurado de Gabriela Cabezón Cámara, Iosi Havilio y Washington Cucurto.

María, a young Argentinian author, is on a writing retreat in a medieval French castle. She struggles to bond with her fellow writers until she meets Weiwei, a quietly bewitching Taiwanese woman. Weiwei is working on a novel about two girls who meet in Beijing and start a whirlwind romance. Inspired by Weiwei and her story, María begins to revisit and reinterpret her own past.
Examining key relationships in her life – recounting tales of abandonment, love, family and friendship – she tries to identify the root of unspoken tensions we commonly leave unresolved. In the final chapter, María returns to her present day writing retreat and her fascination with Weiwei.
The fragmented structure of the novel, split into short, almost stand-alone episodes, conveys the notion that we are the sum of our experiences and the way we choose to present them to others. As María explicitly questions the best form and tense for each of the stories she writes, we see both narrator and author analyse the impact of stylistic approach on a story’s meaning.
Weiwei is a charming reflection on the act of writing and the intricate subtexts behind all human relationships. It is an exercise in metafiction that presents beautifully crafted stories, but also encourages the reader to create extra layers of meaning, to draw their own links between the characters we encounter, and to trace the boundary between fiction and reality.

Notanpuan, Argentina

La novela de Agostina indudablemente se sitúa del lado del mundo en el que rige lo oscuro, lo oculto, el caos, el hechizo: lo femenino. Como impulso, como fuerza.

No en vano el marco del relato, el presente desde el que escribe y recuerda Maria, la narradora, es un Castillo en el Viejo mundo. Un Castillo solo habitado por mujeres, que cuentan cosas, que se cuentan cosas. Un Castillo por el que se deambula de día y de noche, se habla en lenguas y del que se sale solo para querer volver.
Y en el medio, en esos relatos que escribe, la Amistad tiene cara de muerte, de accidente, de brote, de dolor y de amor también, el amor que también duele.

 

En la novela de agostina hay bosques, hay noche, hay hechizos, hay maldad; hay innumerables mujeres y dos hombres a los que se propone descubrir, viviseccionandolos.

 

El espíritu, el ser que convoca y construye a través de sus palabras es un ser femenino atávico, inmune a la corrección política del ser mujer, sino con todo el poder de la naturaleza que avanza y construye o destruye a su paso, como el agua, o como el fuego,  que no se rigen ni se dejan juzgar por convenciones como bien y mal.

 

Romina Paula.